Face ID emite 30.000 puntos infrarrojos invisibles que ayudan a reconstruir el modelo matemtico de la cara que se ha construido. Si una cantidad no precisada coincide, procede a verificar al usuario. Esto es interesante porque es una cantidad lo suficientemente elevada como para poder detallar y dejar al margen elementos no coincidentes que son muy fciles de cambiar en un rostro.