El mundo domstico, la habitacin ntima est repetidamente representada en esta Bienal y todas parecen decir, que ya no hay lugar seguro donde refugiarse. As vemos que los sillones estn invadidos de protuberancias o bivalbos imprevistos, las posturas necesarias a los hbitos quebradas o gastadas, el suelo cubierto de sogas o lanas abandonadas que hacen dificil el paso, las alfombras que ya no vuelan mgicas ni se alegran en el patch-work de las abuelas. Sino que unen el sinsentido o experiencias de exclusin.