Pero un tercer motivo me impide y retrae, y ms que los otros me disuade y literalmente me ordena que guarde silencio; el tema mismo por el que me mov, desde luego, a hablar y ahora vacilo y me retraigo. Me propongo, en efecto, hablar de un hombre que parece y aparece realmente como un hombre; mas para quienes son capaces de contemplar la grandeza de su espritu, hombre dotado ya de dotes superiores que lo acercan a la divinidad. Porque no vengo a hacer el panegrico de su linaje ni de las cualidades de su cuerpo, y as vacilo y me retraigo por una superfina precaucin; tampoco quiero loar su fuerza o hermosura. Todo eso son realmente encomios de muchachos, en que poco importa se hable o no conforme a los merecimientos. Jams me propondra yo hacer un discurso cuyo tema fueran cosas no permanentes ni estables, sino que de mil modos y a toda prisa se corrompen, dndole aquella solemnidad y dignidad que dice bien con las vacilaciones por que no resulte algo fro y desplazado; jams, digo, me propondra yo ese tema de cosas intiles y vanas y de las que nunca hablara por mi propio gusto; pero, caso que me lo propusiera, mi discurso no tendra la ms leve precaucin ni preocupacin de que, al hablar, se viera me quedaba yo por bajo de la dignidad del tema.