Llego a casa de Chela y Richi guiada por una pista sencilla: ella era carnavalera y ahora es Testigo de Jehov; Richi es gay, cumbiambero, pelionero, esquinero, recochero y marihuanero (pero, shhh, no le digas a Chela que se enoja!) y si ha de morir ojal sea despus de Carnaval. Voy tras la pista de los cristianos que rechazan el desorden previo a la Cuaresma, tratando de entender el Carnaval desde afuera, por el reverso y la costura. Encuentro, en su lugar, a dos hermanos barranquilleros entrados en aos que me revelan una alegra caribea que no depende del bochinche y la maraca; entro por segundos a un territorio sutil de barranquilleridad. sta es una historia mnima.